Los 5 principios del diseño Passivhaus
Las casas Passivhaus se basan en establecer un sistema de captación, almacenamiento y distribución de la temperatura que demande aportaciones mínimas de energía adicional.
Las claves de su eficiencia energética se encuentran en estos cinco elementos principales:
Aislamiento térmico
La gestión energética en una casa pasiva es posible a partir de un buen aislamiento en la envolvente del edificio que evita las fugas de calor dentro y fuera del edificio.
El intercambio de calor suele producirse principalmente por la fachada, la cubierta y, en menor medida, por el suelo en contacto con el terreno.
La casa pasiva se aísla del exterior con un aislante térmico de muy baja transmitancia que se instala evitando discontinuidades en la envolvente del edificio. Su espesor es mayor que el de una casa convencional y depende de la zóna donde se construye, las condiciones climáticas específicas y su orientación.
Ausencia de puentes térmicos
Los puentes térmicos son puntos débiles en la envolvente del edificio por los que se transmite calor. Las pérdidas energéticas que generan pueden suponer hasta el 30% de las pérdidas totales.
Las zonas a vigilar son los encuentros entre elementos arquitectónicos de naturaleza distinta: conexiones, penetraciones, bordes, aberturas, se planean y ejecutan con mucho cuidado y los puentes térmicos que no puedan evitarse se minimizan lo más posible.
Los puentes térmicos pueden ser detectados a través de termografías.
Puertas y ventanas
Las puertas y ventanas son interrupciones en la continuidad de la envolvente. Su correcta instalación y el sellado de cerramientos se realiza de manera que se evitan las pérdidas de energía.
Las ventanas deben tener unas cualidades específicas y estar equipadas con acristalamientos de baja transmisión térmica.
Estanqueidad del aire
A todos los cerramientos que evitan las transferencias de calor con el exterior, se le suma la estanqueidad de la vivienda. A partir de esta es posible la gestión eficaz de la temperatura en un edificio de bajo consumo energético.
Adicionalmente, la hermeticidad al paso de aire evita las condensaciones de humedad, una patología común en los edificios convencionales en Cantabria.
Ventilación mecánica con intercambiador de calor
La renovación del aire en una casa hermética se realiza a través de una ventilación mecánica que permite controlar el intercambio de calor con el exterior y su distribución dentro de la vivienda.
Gracias al intercambiador de calor, el aire que entra a la vivienda se climatiza con el que sale evitando la pérdida o entrada indeseada de calor.
Una ventilación mecánica con recuperación de calor de alto rendimiento puede ventilar recuperando entre el 80 y 90% de la energía que está dentro del propio inmueble haciendo que la necesidad de calefacción o aire acondicionado se reduzca al mínimo.
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